Rosal. Cuidados.

El rosal ha conquistado una popularidad que difícilmente puede disputarle cualquier otra flor. De hecho, está considerada como ‘la reina de las flores’. Además de su aroma, suave y exquisito, las rosas tienen el atractivo de sus hermosas flores y una apariencia elegante que la hace ser la planta más cultivada en parques y jardines de todo el mundo.
Hay muchos tipo de rosales: rosal mini, rosal chino, rosal trepador, rosal de copa o árbol, rosal de corte (para floristas, caracterizados por tener el tallo muy recto), etc. Para todas las variedades, los consejos de cuidado son similares.

COLOCACIÓN.
Es evidente que las especies de flores grandes son ideales para ser cultivadas en el jardín, y las pequeñas en balcones y terrazas. En la práctica no existen situaciones ambientales, excluida la sombra total, que impidan el cultivo de la rosa. Basta con que el rosal reciba de tres a cuatro horas de sol por la mañana para que florezca regularmente. La planta no debe ponerse a favor del viento, ni tampoco a pleno sol. Sin embargo, la versatilidad de la rosa hace que pueda adaptarse a condiciones adversas de temperaturas y cantidades variables de sol y de lluvia.

RIEGO
El rosal prefiere los términos medios; ni excesivo riego ni demasiada sequía. Si se tiene en maceta, conviene regarlo cada 3 ó 4 días; en el caso de que esté en el jardín, una vez a la semana.

ABONADO
Cuando riegues es bueno añadir un poco de fertilizante líquido al agua, sobre todo en época de floración. Al iniciar el otoño conviene suministrar un producto rico en potasio para facilitar la acumulación de sustancias nutritivas.

PODA
La razón primordial por la cual se podan periódicamente los rosales es para evitar ramificaciones inútiles que sustraen la savia de la misma e impiden que se desarrollen de forma correcta y se desarrollen flores de calidad. Una planta con muchas ramas, da flores en abundancia, pero de una apariencia mediocre, ya que malgasta la savia en alimentar ramas innecesarias. Se recomienda que después de una poda se fertilice.
Existen dos tipos de podas: la de formación, que se realiza en el primer año y consiste en la formación adecuada del sostén; y la fitosanitaria, que se lleva a cabo a partir del primer año y que supone eliminar todas aquellas ramas enfermas, quebradas o con plagas.

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