Hiedra. Cuidados.

Se trata de un arbusto trepador de hoja perenne. Sus habituales usos son para cubrir muros y vallas, como planta colgante e incluso como rastrera para tapizar el terreno. Puede alcanzar hasta los 14 ó 15 metros y desarrollar troncos muy gruesos. Tiene unos pequeños frutos de color negruzco.

COLOCACIÓN.
Aunque es una planta mayormente de exterior, también se puede cultivar en macetas en el interior, sobre todo los ejemplares de hoja pequeña. Habita en zonas sombrías y una insolación excesiva puede ser perjudicial. Las variedades de tonos blancos y amarillos son mas delicadas y necesitan más luz que las de hoja completamente verde. En general tolera las bajas temperaturas y la humedad.

RIEGO
Riego regular y no excesivo, de modo que el terreno esté siempre fresco. Un abuso de agua puede provocar el ennegrecido de las hojas

ABONADO
Suministrar bastante abono líquido o granulado en los meses de verano y mojar las hojas con frecuencia.

PODA
La mayoría de las hiedras ramifican por sí mismas; si se elimina el ápice vegetativo, la planta produce de inmediato dos o tres nuevos más abajo, en el tallo. Por tanto, una buena poda las hace compactas y espesas. También es recomendable podarla con frecuencia para poder controlar que su peso no ejerza mucha presión sobre la estructura en que se apoya. En las trepadoras es mejor eliminar los vástagos abiertos, siempre a comienzo de la primavera, antes del crecimiento. El recorte de las plantas jóvenes tras su plantación estimula el crecimiento.

OBSERVACIONES
Cuando los tallos engrosan mucho pueden poner en peligro los muros, desprendiendo el revestimiento, y atascar los desagües. Nunca debe alcanzar las tejas. Es una planta venenosa.

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